top of page
Superficie de mármol

El Rancho del Terror: Una Tragedia que nos Obliga a Reflexionar.

  • Foto del escritor: APCJ
    APCJ
  • 25 mar
  • 3 Min. de lectura

Janeth Escobedo Román

Analista Política.


Imagina que un día te despiertas y las personas con las que habitualmente vives ya no están; que tus padres no se levantaron a la hora habitual, que tus hijos no te dieron los buenos días o que tu pareja sencillamente dejó su lado de la cama frío y vacío, ¿Qué harías? ¿Dónde buscarías? Imagina que alguno de ellos, o todos, sin explicación previa, desaparecen. (Victimas, 2019)


La historia del Rancho Izaguirre en Teuchitlán, Jalisco, ha sacudido la conciencia de México. No solo por la magnitud del horror descubierto, sino por lo que revela sobre la realidad social del país. Cientos de prendas, zapatos, maletas y hasta fragmentos de huesos humanos fueron encontrados en un terreno de 5,000 metros cuadrados, un espacio que se ha convertido en símbolo del terror y la impunidad.

 

El modus operandi de los perpetradores es un reflejo de la desesperanza que atraviesa a miles de mexicanos. Jóvenes y adultos, buscando una oportunidad laboral, fueron engañados a través de redes sociales con falsas ofertas de trabajo. Lo que comenzó como la esperanza de una vida mejor terminó en un campo de entrenamiento y exterminio donde, según testimonios, las víctimas eran obligadas a pelear hasta la muerte. ¿Cómo llegamos a este punto? ¿Cómo permitimos que el país se convirtiera en un cementerio clandestino de sueños rotos?

 

El problema de fondo no es solo la violencia en sí, sino las condiciones que la facilitan. La falta de oportunidades laborales, los bajos salarios y la corrupción institucional crean un caldo de cultivo perfecto para que estos crímenes sucedan. Si el país ofreciera empleos dignos, bien remunerados y con seguridad, ¿cuántos jóvenes evitarían caer en estas trampas? La precariedad empuja a la población a tomar riesgos, muchas veces fatales, con la esperanza de una vida mejor.

 

Lo más alarmante no es solo es la tragedia en sí, sino la respuesta del Pais. La presidenta Claudia Sheinbaum calificó el hecho como “terrible” y criticó a la fiscalía local, pero la indignación no basta. No necesitamos más declaraciones políticas ni condenas vacías; necesitamos acciones concretas. Justicia para las víctimas, atención a los familiares y, sobre todo, políticas públicas que erradiquen la raíz del problema: la desigualdad y la falta de oportunidades.

 

Este caso debe ser un parteaguas. No podemos permitir que las desapariciones se conviertan en una estadística más, en un número frío que se diluye con el tiempo. Es urgente exigir a las autoridades respuestas claras y soluciones efectivas. Pero también es necesario que como sociedad no olvidemos. Olvidar es condenar a las víctimas a morir dos veces: primero a manos de sus verdugos y luego en la memoria colectiva.

 

El Rancho del Terror es un espejo de nuestra realidad. Nos muestra la cara más cruel de la impunidad, la corrupción y la desesperanza. Pero también nos da la oportunidad de alzar la voz y exigir un país donde las oportunidades sean reales y donde nadie tenga que arriesgar su vida por buscar un futuro mejor.

 

Las personas desaparecidas no solo faltan en sus hogares, sino en la memoria de un país que debe hacer justicia. Sus familias no buscan solo respuestas, sino la verdad, la justicia y el derecho a no ser olvidados.




Bibliografía

Victimas, S. N. (19 de Mayo de 2019). Sistema Nacional de Atencion y Reparacion Integral a las Victimas. Obtenido de SNARIV : https://snariv.unidadvictimas.gov.co/node/1046




Commentaires

Noté 0 étoile sur 5.
Pas encore de note

Ajouter une note

Asociación de Periodistas de Cd. Juárez | 2023

bottom of page